Quiubo.
Pues si, lo que no estoy de acuerdo es que los Bukis, pues ya se desintegraron, es Marco Antonio Solís. Ya no, ya no, muchas gracias. Lo que eran los Bukis… era otra cosa. Lo que era la agrupación original,— desde que dejaron de componer canciones en su género, ya no, ya
no me gustó lo que continuó siendo el cantante, el vocalista principal. Y pues para ser sincero, no me interesa su música. Pero los Bukis como tal… canciones por ahí más o menos, ta bien. Como quiera, que se distraiga un poco, a ver si se canta: “Esclavo y Amo”, “Tu cárcel”. Tu cárcel. A ver si se la canta. Es una carrera en solista, ¿no?
Ah, ¡nosotros vamos al de Maná! Banda de rock mexicano, de las mejores bandas de rock en eslalon en México,— si fuera Maná, ¡si iba! Aunque sea nomas por fuera y ya. Yo nunca he ido a un concierto fíjate. Algo que sea inspirador… no, nunca me ha tocado ir a un concierto. Total, qué bueno, que lo disfruten. Por ahí anda el buki, lo que quedó del buki, qué bueno.
Shabbat.
Ah, caray, ¿qué día es hoy? Pues comienza hoy, al atardecer, ¿no?
¿Ahora si lo vas a observar?
En cuanto a eso… no, pues primero, mis respetos,— como la forma cada quien lo concibe, porque esas cosas son muy propias, yo creo que hasta personales. Pero, pues tienen el debido orden, cada quien se apega a eso como creo que debe hacerlo, no sé,— lo que si puedo decir, ha, abiertamente: Pues es que, lejos de un ritual y de un formalismo, cualquiera que sea, sin perder el debido respeto. Si yo hago algo así, ¡cualquiera que sea! Mientras yo lo haga con devoción, lo más apegado a lo que se espera… yo pienso que no hay, para Dios no hay…
Dios puede entenderme, puede entender mis circunstancias, no espera que me apegue estrictamente a un modelo,— pienso que las circunstancias, a veces nos hacen difícil, ¿si? Pienso que por una, por dos veces que no está uno a la altura, pienso que no… digo, mientras no sea la intención de irnos por el lado fácil, pienso que Dios, “ay, que al fin que no importa, que Dios entiende“, digo mientras no sea eso, Dios podría entender que por una vez, por dos que no tengamos todo, ¡podemos llevarlo a cabo con lo que se tiene! Y no habría ningún problema. Yo creo que estaría más mal no hacer nada, no hacer ningún intento.
Ya se fataron otodos adentro ya se liaron si. Lo soy el rotineiro no me batuco, entonces ya sería exagerado, ¿no? Pero si yo digo no es un rosto no vienes a balafte disfrutar tu contentarte en lo que vienes va hacer y ya, a ti que te importa el agua, — O sea, a lo que voy, a lo importante, ¡a lo importante! Tu mente, tu corazón, tu propósito, tu intención,— es lo que cuenta. Claro, si tú crees que no hiciste todo el esfuerzo y que pudiste hacerlo, ah… ya tu conciencia, también es válido. Es lo que pienso.
O sea, imagínate; ahorita me acordé de Daniel, un personaje muy… muy muy preferido para mí.
Daniel estuvo en una de las siete maravillas del mundo: Babilonia, ¡fíjate! Abría las puertas en esa ciudad Idólatra, estrictamente hablando, porque para esos… era, fue, la número uno. Entonces, él abría su ventana, en su cuarto, y se incaba y se ponía a orar. Por cierto, que esa ventana estaba orientada más o menos hacia la dirección donde estaba el lugar de la adoración a su Dios, en ese caso Jah, en su sede, su centro de adoración. Sabía que, geográficamente hablando, ¡pues de paso estaba orientada! Más o menos en esa dirección. Pero bueno, no era un ritual. Abría las ventanas de su habitación…
¿Para qué abría las ventanas y se ponía a orar? ¿Para qué? ¿Acaso no podía salir la voz? ¿No lo podía escuchar Dios? ¿Para qué abrir las ventanas?
óyenos no, ¡claro! Si lo escuchó allá en el horno ardiente, entre los llamarazos, entre los leones… ¡pues que no lo escuchara en su cuarto!— No, pero el abría las ventanas de su habitación, qué interesante. Qué onda, ¿no? ¿Por qué? ¿Por qué abrir las ventanas? ¿Dios no lo podía oír?
Pero ahí está,— él… era algo simbólico para él, el hecho de que abría las ventanas, simbolizaba una conexión con su Dios, ¿me entiendes? Como si él estuviera físicamente en el lugar donde quería estar, en Jerusalén. Él miraba las montañas en esa dirección, abriendo las ventanas, porque si no las abría no las podía ver,— podía tener sentir ese alivio, decir: “Estoy con mi Dios, cojmingabdome, aunque sólo puedo ver las montañas, siento esa conexión con mi Dios“, o sea, ¿te fijas? Yo entiendo esos detalles, yo puedo comprenderlo.
Cualquiera diría: “Ay, idiota, yo también voy a abrir las ventanas de mi apartamento, yo“, pues haz lo que quieras hacer, simplemente no lo conviertas en un ritual, “ES QUE, TIENES QUE ABRIR LAS VENTANAS“, no te pases. Abiertas o cerradas, no pasa nada. La cosa es que, siempre que puedas,— ¡el importante eres tú! Cómo, cómo eres capaz de conectarte con tu Dios, desde lo más íntimo de tu ser.
Pero mira, este… siempre que puedas hacer eso, ¡pues qué bueno! Si nada te lo impide, de eso estamos hablando aquí, nadie te impide abrir las ventanas, ponerte en cierta posición, sientes que eso te ayuda,— ¡pero no volverlo un ritual! Ni como si dependiera de eso para que sufís escuche lejos, tampoco. Yo pienso que Gaviria que cuidar bien esas cosas, no llevarlas al extremo. Tienen su debido lugar, pero pienso que, pues una modificación por las circunstancias de vez en cuando,— digo, si él no abriera las ventanas un día para orar, por alguna razón, ¿no? Pero si hubiera hecho su oración, sin abrir las ventanas… ¡aún así Dios lo hubiera escuchado! ¿No? O sea, ¿qué hubiera cambiado?
Para ver si esa ventana daba o no en esa dirección… quién sabe, yo nomas me imagino, ¿no? Pues como, Ha. Muchas cosas uno no puede estar seguro, uno imagina que probablemente así pudo ser esto y aquello. Lo que si te sé que decir: A eso alguien lo sorprendió una vez y dijo; Ah, pues había espías, y llevaron ese mensaje, dijeron a Nabucodonosor: “Daniel, Daniel, el sabio, está abriendo sus ventanas! Y así, y se pone a orar a su Dios distmianwte, hasta la hora le dieron. Entonces, comenzaron a observarlo… y, ¡Si! Veían que las ventanas se abrían. Entonces fueron, lo arrestaron,— ¡SIII, DEBIDO A ESO! Esa forma que tenía por costumbre, y que no fallaba, cada día, fue que lo descubriría ir lo arrestaron y fácil fue a dar al horno de fuego, y al calabozo, y todo.
Bueno, ahí está el detalle. Si yo digo: “Ahorita no puedo orar a Dios, ando bien mugroso, tengo que purificarme“, pero te sientes muy mal, estás mal, pero, “si, no importa, deja ver si alcanzo a llegar a bañarme rápido“. Ha. Está bien, si puedes,— ¿pero qué tal si no? Si estoy en el atascadero y digo: “No, Dios mio, no puedo salir de aquí, estoy entre la caca, o sea, voy a ofender a Dios, Dios no me va a escuchar“, no, pues tampoco. ¡Tampoco! Después de todo,— ahorita recuerdo que alguien dijo, ¿no?
“Lo malo del hombre, del ser humano, no es lo que entra, o lo que esté afuera, o alrededor… es lo que SALE“.
¡Es lo que sale! Lo que tú evidencias, tus hechos, los hechos que uno hace,— pues eso es lo que sale, lo que se puede ver, lo que damos, lo que evidencia nuestra vida. y se está deterioró dando se está externando, se está demostrando de esa forma, sale de nosotros hacia el mundo, hacia nuestros prójimos, hacia los demás. Entonces, ¡mejor me debo preocupar por eso!
QUÉ SALE DE MI,— no lo que entra, editou todo contaminado acá, si? Si dentro de lo que cabe, como decimos.
Está bien, tengo una necesidad especial, estoy sude y sude…
He estado en el baño, ¡he estado orando el el baño! Y lo es que eso sea siempre así, pero tienes situaciones que no buscas, y no por eso vas a limitarte y no vas a orar a Dios. Sin faltar el respeto, para nada, o sea, entonces…
Ahí está el asunto.
Dices tú: Si no tienes un día una vela… ¡pues la que tengas a la mano! No creo que Dios se ofenda por eso. Lo importante es lo que sale,— sale tu buena intención, pues qué bueno. Si, claro, si sale tu buena intención, ya calificó Dios de buena, aunque no te apegaste como debiera, pero ya calificó lo que salió de tu buen corazón, tu buena intención.
¿Recuerdas aquellos dos jóvenes? Que se dijo,— O sea, o sea, eran ficticios, nunca existieron, era una semejanza, que: Su padre tenía dos hijos, le dijo, “vete a hacer esto, allá, al campo“, no sé si era el mayor, era uno mayor y otro menor, no sé. El caso es que, a los dos les dijo lo mismo. Y le dijo: “NO, YO NO VOY, Dile a mi hermano“. Y después fue al otro y le dijo: “Ve y haz este trabajo al campo“, y le dijo: “Si, enseguida señor“,— su hijo obediente, muy obediente; siempre hay un hijo rebelde, uno que dice: nah, yo lo voy mandar al otro, yo ya fui. El padre le dijo al otro,— ¡SIMPLEMENTE VE!
“Si, si pa, voy”, ¿Y fue? No.
Pero el otro que había dicho que no… ¡después le pesó y fue!
Entonces, el punto aquí es que, aunque a veces uno considera…. uno está mal, dice: Ah, chispas, qué mal me vi, qué mal respuesta, qué gacho me porte, así con mi padre, mi madre,— pero si al final nos pesa y terminamos haciendo lo que debimos hacer, si todavía podemos actuar, ¡lo hacemos! Como creemos que debimos hacerlo,— pues qué bueno. Lo más importante es que tuviste es smltucacuin, te impulsó tu buena conciencia, te dijo: Qué gacho lo que dijiste, ve y hazlo. No mames.
Si, porque o sea, ¡qué me importa! ¿NO? Si manda o no a mi otro hermano, ¡me están diciendo a mí! — Y a veces sus fecaiathuta uno mejor si voy y acaba uno haciéndolo entonces el final de esa historia, al final lo que contó, los hechos del final aunque slnrimvuvo fue que no una mala actitud, una mala respuesta…
AY, ESTÚPIDO, POR TU MADRE, U LADRE. Imagínate si el padre hubiera atacado al hijo… ahí quizás repeler em o hvibetabido, ¡ahora menos voy! Pero simplemente mando al otro, y al final el que obró bien fue el que dijo que no iba, pero fue. Lo que cuenta es eso! Al final el que acaba haciendo lo debido, Siqueiros al principio haya demostrado una antes o después, o sea, aunque al principio cuando se le dijo que hacer haya demostrado una mala actitud, una mala respuesta… pero al final lo que contó fue que hizo lo correcto, lo debido, terminó siendo obediente. O sea, al final no importa en que los hemos equivocado.
“Ay, es que yo fui grosero“
Al final lo que cuenta es como acabó la historia.