Deberíamos hacer lo que hizo un hombre, — Qué emocionante debió haber sido esa también, una emoción que se siente ahora. Cuando Jacob, ¿ves? Es inevitable caer en la historia viva, con lo que vivimos aquí, ahora, y que, detrás, que alguien ya lo vivió, es más que NATURAL, ES ALGO NATURAL, EVIDENCÍA TODA LA REALIDAD.
Mira, Ya estoy en la punta, así que, va a ser así como llegó, de chispazo.
Bajó un ángel, habló con él, y ya se iba, ya estaba a punto de amanecer. Y que lo garra y dijo: “No, tú NO TE VAS. Primero bendíceme, BENDÍCEME, BENDÍCEME“, Y el ángel le dice, “¡Suéltame! Ya tengo que irme, ascenderá el alba“, Imagínate, ¿Tú podrías atreverte a agarrar a un ángel? Y él por no aventarte por allá, porque pssss, no le fuera nada. El ángel le dice: “Suéltame“, — “No, no te soltaré“, sólo imagina cómo trató de aferrarse a ese ángel, qué tanto le agarras, un brazo, un pie, el cuello, NO TE VAS HASTA QUE ME BENDIGAS.
Pues lo tuvo que hacer, lo tuvo que bendecir.
Ojalá que tuviéramos así como tú, ese ímpetu, aplaudir, agradecer, alegrarse como Jacob, qué magnífico, ¿verdad? Que reflejo tan puro.