Pues voy a contestar tu pregunta, y voy a dejar que la analices por tu cuenta;
Lo que me platicaste que haces,— Espero que te ayude. En cuanto al artículo que estás analizando, ojalá lo continúes y lo termines, y me hace pensar…
Un hombre que no recuerdo su nombre, fíjate, la verdad ese si se me escapa.
Pero, La historia de la época de Babilonia antigua, La época de Nabucodonosor, esa época, Vivió un hombre que lo describe en los textos antiguos, rollos y demás, Que, Cometió pecados tan grandes, como nadie más los había cometido,— O sea, a la vista de Dios ese tiempo. Tú te pones a pensar: “¿Pero qué que pudo haber cometido este hombre? ¿Qué pudo haber hecho si Vivió en tiempos antiguos, ¡y no había nada que hacer! Las drogas están en proceso, ya había, sin tecnología, Redes sociales, ¿pues en qué se metió?“, Ya vez. Imagínate ahora con el mundo en que vivimos… uff. El caso es que, dice que fueron horribles sus pecados, ¡de los más horribles!
“En Sumo Grado“, si dice esa expresión, tú la meditas, “y en sumo grado hizo todo lo que estaba mal“, Ay Dios mío. Si me ganó. Ha. Y fue tanto que, los acontecimientos indicaron que Dios dejó que él sufriera la pena, de incluso ser hecho esclavo, siendo que era un rey.
Y Babilonia… se lo llevó. Se lo llevó arrestado, encadenado,— Como humillación de que, pues no pudo evitar, a pesar de ser un rey, llegó hasta ese punto, ¿no? Pero eso fue a causa de su error, sus pecados. El caso es que, estaba imperdonable ya su situación, así acaba todo, Imperdonable. ¡Había llegado al grado de no tener la compasión de Dios! La sentencia estaba dada, y se lo llevaron en grilletes. Si tú pudieras leer esa historia, te sorprendería lo inicuamente grande que fue ese hombre, ¿Y de dónde sacó tanta maldad, no? O sea, en grado extremo, así, Santo Dios. Entonces dices: “No, pues si, pobre viejo, no tenía perdón. Ni modo, a la horca“, ¿pues qué vas a hacer ante esos hechos? Uno mismo dice: “No, estás perdido, viejo. Ni modo“. Resulta que, nadie se lo esperaba, y allá donde estaba encadenado este hombre, el que habías visto con un corazón negro, feo, horrendo, pecador, el más horrible de la historia… SE ARREPINTIÓ.
Y tú dices: ¿Qué?
Si. Se arrepintió.
Tú dices, tú: “Nah, ¡un hombre así no Cambia! No se arrepiente“, Luego luego está nuestro grandioso solo juicio, “No, ya no cambia, está perdido, ¡ya dele cuello!“, Pues no. Dios lo perdonó y lo restableció a su lugar, su posición de Rey.
Entonces, No importa el hecho malo, tan malo, malísimo en el que hallamos caído, que no tenga comparación con ningún acto de nuestros semejantes,— Nuestros pecados a veces pueden ser tan horrendos que, nadie más los ha cometido que uno mismo. Si. Sin embargo, aún hay esperanza. Si hay perdón. Como en el caso de ese hombre que te digo. Así que, no importa el grado de la maldad que hemos llegado, horrenda al ojo humano, imposible de rectificarse, Pero no para Dios. Puede uno creer que jamás será perdonado, Pero se equivoca uno. Todo basta a veces ver esos hechos, cómo ha tratado Dios ya con seres humanos semejantes. ¡No hay un código exacto ahí!— Porque siempre los seres humanos estamos como… teniendo cambios
dum semejantes tienen que ir ajustando las las hasta Dios lo tuvo que ajustar, quien lo diría, contra su voluntad, con ese asunto de… a fuerzas querían más de una mujer como esposa.
Estos weyes.
A fuerzas, ¡no manchen! Entonces, toleró contra su voluntad, la poligamia.
Cualquiera diría: “QUÉ ASCO”, ¡pero es que a veces con el ser humano no hay remedio! Somos tan malos, que obligamos a Dios, fíjate, a permitirnos cosas que están fuera de toda su voluntad, todo ordenamiento lógico, tú estás que,— ¿Dios se corrompió? No, no, Lo toleró, lo TOLERÓ, no lo permitió, LO TOLERÓ por un tiempo. Porque, Su palabra estaba dicha y por un capricho de esos idiotas, no iba a descomponer su… el futuro que le esperaba a su profecía. Si. Entonces, Tuvo que tolerar cosas del ser humano, como la poligamia, ¡no porque le agradaran! Sino porque guisó demasiado necios, y de otra manera no se hubiera llegado a término las profecías, no hubiéramos ni llegado a ningún cumplimento, se nos hubiera aniquilado ya. Toleró eso porque su palabra estaba de por medio, no porque le hubiera agradado la idea. Entonces, ve cómo hemos hecho cosas.
El caso es que, ¡El perdón existe! Y no importa tanto el hecho malo o los actos malos, aunque sean muy malos. Lo importante es la condición de tu corazón.
Hmm.
Ese fue un muy interesante apéndice.
Entonces, no hay cosa mala malísima que Dios no pueda perdonar. Perfecto. Es santo.
No hay nada que él no pueda perdonar. El problema no es él, sino nosotros, tanto para aceptarlo, como para reconocerlo,— Creo que todos se nos complica, ¿verdad? Primero no aceptamos, luego no reconocer. Pero si, sin duda a veces hace falta, yo por eso te mandé; ahí te voy a dar un, Algo mío, muy personal, en todo esto hay algo personal, mío. Te mandé un video de Russell Crowe, la película “Una Mente Brillante”, tomada de el ya fallecido John Nash. Había ahondado en la metafísica, “y fue en las ecuaciones misteriosas del amor“, dijo, donde
encontró, — ¡Ahí está todo! En eso mismo que dijo John Nash, un simple mortal que, sin saberlo, él repitió una verdad infinita, divina, que…
El amor precisamente, es por lo que podemos cambiarlo todo. Si no sientes que alguien te ama, si no sientes que alguien te quiere… ya sabes lo que dijo la abuela, ¡no necesitas aventarte de un puente! sonarte ahí pendejo, vas a amanecer muerto cualquier día, y aunque realmente amanezcas respirando, tu alma… está, está en podredumbre,— No me digas que eso no es terrible, ¡Oh, claro! Claro. Entonces, Sin ese pequeño aliento… ¡si lo necesita uno! Y si lo agradecería uno, De saber que, a alguien le importas, ¿no? Que alguien está ahí, no para juzgarte, sino para extrañarte, tan solo eso.
“Ah, ¿me extrañas?”
“Ay, creí que ya no te acordabas de mí”
Tan solo por el hecho de que alguien se acuerde de ti, ¡ya te sientes mejor!
Tan solo eso ya te hace sentir mejor. Ese es el amor, ese es el…
“YO NO NECESITO QUE NADIE ME QUIERA, CON QUE DIOS ME QUIERA”
¡Nombre! Somos bien tontos, no es cierto nada de eso. Si, ¡Claro que nos necesitamos! Necesitamos de ese aliento aquí y allá,— Pero un aliento verdadero, no ese que estamos diciendo, ¿no? Que, “Ay es que tú, te falta esto y esto”, Nah.
Esta mujer, su esposa de la representación de la vida de John Nash en una película, “Una Mente
Brillante”, ¡Lo hubiera dejado! De hecho se separaron en la vida real,— ¿Qué necesidad tenía esa mujer de vivir tan mal, con la enfermedad de esquizofrenia que padecía su esposo? ¡Corría hasta peligro su vida! Pero no se alejó de él, o sea, humanamente, ¡Y hasta se volvieron a casar! Cuando mejoró de salud. Que Historia tan… a mi me inspiran tanto, han reales a veces uno cree que, es el único que ha vivió, en… en la era que nadie puede comprender, padecer.
¿A qué voy con esto?
Esa mujer no lo dejó, ¡no lo dejó! Él decía: “Yo estoy loco, ¡estoy loco! Estoy mal, ya veinte años, no me curo. Está bien, haz tu vida“, pero recobró su juicio, encontró el equilibrio en su enfermedad, y se casaron de nuevo. Al final, iban de camino al hospital por la salud de él, y los dos murieron en la misma fecha, un accidente automovilístico, el taxi que los llevaba de emergencia al hospital. ¿Quién lo diría? tenéis el bjuntos inseparables, terminaron su vida juntos.
¿De qué estoy hablando?
¡De esas personas! Son las que queremos, ¡y las que queréis ser también! Esas que no se van de tu corazón, no se van de tu mente, de tu espíritu, tu esencia, te hacen vivir, te hacen persistir. Si. Necesita uno personas así.
Y nos vamos a desempatar si pasar momentos horribles, ¡Pero no se van! Creen en ti, te quieren, que les importas, las haces sufrir… pero están ahí. Están ahí. Y uno quisiera no hacerles eso, pero opta por lo peor, dice: YA VETE, YA VETE, NO TE NECESITO. Si. Pero no. No se van. Como esa esposa de John Nash, no, nunca se fue, él así pudo superar su situación.
Entonces,
Ahí está.
¡Ojalá que todos encontráramos a alguien así! Y si no, Dios se encargará de acomodar las cosas.
Pero si, si necesitamos un poquito de aliento, De personas así. Si nos hace bien. Claro que si.
A veces eh,— Hay que saber recurrir, Ha. A esas fuentes. Si. Uno no necesita decir ni preguntar: “¿Cómo andas? ¿Cómo estás? ¿Qué pasa, qué sucede? Puedes confiar en mi“,
¡Siéntate, no digas nada! Nada más escucha. Y ya,— Hay que saber escuchar de manera apropiada, ¿no? Eso es todo lo que uno necesita para evitar arrojarse de un puente. Y, no empezar a hablar y que nos digan: “ESTÁS LOCA”, No manches, ya no te digo nada. Todo lo que te digo es de locos, no tiene sentido, ¿para qué te digo?
No, pss.
Por eso digo que, felizmente hay personas que están ahí. Sin importar que locos lleguemos a estar, realmente, pero para ellos nunca lo estaremos. En este último parecer, opinión que te doy, que era el mío, te dije, es diferente porque aquí yo hago un,— Vamos a decir, un enlace, entre lo que uno puede hacer individualmente, lo que Dios ouede hacer, y lo que otros pueden constribuir, si uno quiere. Es como un vínculo. Por más que uno se resista, Eh, Lo necesita.
No hay mejor medicina que el amor,— No hay mejor, ¡el amor te lleva a todo! Al perdón, a todas las cosas buenas. Entonces, debe haber un vínculo entre nosotros y Dios, o cualquier fuerza sobre más allá, sobre nosotros, debe haber un vínculo que nos alienta, que nos inspira, que, Que nos anima. ¡Eso no es malo! No es malo desear eso, yo te decía la otra noche que…
Era tanta necesidad mía en la juventud, de sentir ese vínculo, que, opté por imaginar que tenía el amigo perfecto,— ¡Estaba en mi imaginación! Eso fue lo que me ayudó a…
Qué barbaridad.
Dios mismo, por supuesto, es quien estaba en esa situación, pero es decir, sabía cómo estaba yo, cómo me sentía, ¡y cuidó de mí! Pero a lo que voy es: En ese momento, yo Tuve que optar, ¿no? No había a dónde ir, a quien acudir,— Estoy hablando del vínculo, ¿no?
¿A quién recurro?
Ahí, alguien imaginario, ¿no? Que me instaba a sobrellevarlo. Y al final, caía en razón que era Dios mismo, fíjate que interesante. No sé a cuantos jóvenes les haya pasado algo así, estoy hablando de mi adolescencia. Quién sabe. Pero yo guardo eso, porque, se puede decir que… En mi reconocimiento de Dios, estuve vinculado a él. Ha. Sin saber,— Quien más me ayudó en su momento, si no el, de otro modo quién sabe qué hubiera sido de mí. Si de por sí.
Entonces, ese ejemplo te doy de mi, otra vez, o sea, es tanta la necesidad de sentir que está uno cerca de alguien, ¡que hasta lo imaginas!— Que alguien te consuela. Uff. Si. Así es. Sorprendente. Algunos empezaron a notarlo, y vieron que había algo en mí, empezaron a sobresaltarse y decir: “No, es que, ¿Cómo lo haces? No necesitas ningún pende“… no, ¡yo estoy igual que tú! Tienes a tus diez amigos inútiles, no necesito de nadie de ellos, ni la risa, ni su invitación, NADA, y puedo hasta más de lo que puedes tú.
Entonces, en algún momento se dieron cuenta jóvenes de mi edad, y empezaron a reconocerlo.
La última que recuerdo que lo hizo; hombres y mujeres, fue una mujer precursora que se acercó y me dijo: “¿Me puedo sentar un momento?“, Si, adelante.
“¿Sabes qué? Tú… desde hace tiempo quiero decirte, ¡tú eres diferente! Algo hay en ti. Uh, mientras no te ofenda. Eres diferente a los demás jóvenes, amigos que conozco, y vaya que yo he conocido“. El caso es que, acabó felicitándome, “Te felicito, cómo eres“, Ella me dijo así, abiertamente, “Te ha beneficiado, así, sigue así“.
Entonces.
Ahí está. Sólo yo sabía mi secreto. Ha.
Al final ya no necesita el último de nadie, Dios había suplido mi necesidad.
¡Qué bonita historia!, ¿No te parece? Y después de todo, si lo necesité, Él me enseñó a valorar a las personas, a cuidar de ellas, ayudarles, etc. Y, Las cosas cambiaron. Entonces,— Pero en el momento, pues pude pasar la adversidad de una forma… un poquito curiosa. Pero la pasé. Y
casi sin un amigo que contar,— que fuera real, ¿verdad? Llegaron muchos pues, ya cuando yo ya estaba listo, cuando ya había pasado la prueba, llegaron cuando las cosas para mí ya eran llevaderas. Y créeme que, ya nadie logró kbvqkmrne invadir involucrarse tanto como Dios ya lo había hecho. Nadie pudo, ¡lógico! Sustituir el lugar de mi mejor amigo. Aunque estuvimos como los mejores amigos, les pasan enfadados, y, ha, dolidos,— ¡Nunca he sentido que me haya dejado!
Entonces, ahí tienes.
Si necesitamos, pues ese vínculo.
Pues tú encuentra el tuyo, ¡y no te preocupes! Dices: “No encuentro nada, no recuerdo nada, nadie“, Seguramente habrá alguien, aunque sea imaginario, y eso te llevará al mismo lugar donde fui yo, o quizá a otros. Pues a Dios mismo. Fue mi mejor amigo. Con él fue con el que empecé a hablar, y aunque él no quería, pues…
Ver a un amigo de carne y hueso, ojwsb non siempre llegan las cosas como uno quiere, pero cuando, aprender a sobrellevarlo, lo importante. Agradeces haber tenido a Dios como tu amigo, cuando nadie más parecía estar dispuesto a serlo. Y esto no tiene porque ser meramente espiritual, o sea, si tú tratas esto con cualquier joven, te aseguro que, o sea, para empezar, ¿por qué se diseñaron las redes sociales? LA NECESIDAD DE HABLAR, compartir foto, cualquier tontería.
¿Estamos tan deseosos que alguien sepa de nosotros? Hasta Donald Trump sacó la suya,
Lógico,— Hasta los más idiotas quieren que otros sepan de sus idioteces, no lo pueden evitar. Pero, o sea, ¿Cómo espera que otros estemos ahí babeando? Viendo todo lo que pone, lo que no pone, el like que no hizo, el video, la foto,— O sea, todos tenemos esa inclinación, de sentirnos parte de algo, de alguien, que alguien nos vea, nos escuche, que alguien sepa que estamos ahí. ¿O no?
Si tienes redes, todo eso, el género o todo el mundo puede cuál es la urgencia? Por que tiene que tener un teléfono? Ahora es obligatorio, casi.
“Tu teléfono, tu correo electrónico“
Antes no era así. No, ya dan por hecho, “Por favor, comparte aquí tu correo electrónico, tus redes sociales, tu número de teléfono” AH. ¿Si me explico? No todo es por la tecnología, es por la necesidad que tenemos de estar conectados unos con otros. Eso me llevó a esta conclusión, que tenemos,— estaba diciendo que, ¡necesitamos sentir que a alguien le importamos! No se diga los estados de WhatsApp, “Ay, deja ver quién vió mi estado“, “Para la próxima no vuelvas a hacer lo mismo”, “No me vuelvas a ignorar, o le digo a tu novia“.
Entonces, ¿si te fijas?
Y es eso naturalmente que tenemos.
Lógico. Queremos sentirnos, pues que le importamos a alguien. Pero cuando no respondan las redes, cuando no haya señal de teléfono, no haya internet, ¿Qué va a pasar? ¿Qué va a pasar con nosotros? Porque si solo dependemos de esa atención de gente que, incluso es desconocida, y que en realidad le importa poco o nada de lo que estemos,— Por lo menos de forma engrañable, ¿Qué va a pasar?
Necesitamos algo más consistente que las redes, algo más consistente que las vistas y los
seguidores que creemos que tenemos en las redes, internet. Necesitamos algo más real que conectar con la gente, y es un medio para hacerlo, está bien, pero, ¡que eso nos lleve a la realidad! A que sea realmente algo, un vínculo verdadero, estable, y que no cambie. Y que nos ayude, ¿no? Hay mucha gente buena que está dispuesta a ayudar, no tiene que ser de tu propia religión,— Los que son de tu poderia religión, son los primeros que deberían estar listos para asumir ese papel, “Soy tu hermano“, si digo que soy tu hermano, ¿Por qué andar uno buscando por acá? Otra gente que se preocupe por nosotros.
Ay.
Ahí está.
Ahí está.
Busca tu vínculo, busca tu enlace entre tú y Dios, tú y tu conciencia, tú y tu… tu juicio, tu salud
mental, espiritual. El día que quieras, ¡aquí estoy yo! Puedo hacer un aporte, lo seré con todo gusto, hasta donde se me permita, claro. ¿Te parece bien? Simplemente, si te puedo ayudar en algo, y yo soy ese vínculo entre tú y lo que quieres ser, cambiar, hacer, etc. Si te puedo servir de algo, aquí estoy, no importa.
Ahí está.
No, pues buena plática. Y, gracias, terminé casi la jornada de lavado, ¿verdad?
Un ritmo, un orden y un control que, ya voy cambiando de área.
Así que, bueno, ojalá estemos cada vez menos expuestos a arrojarnos del puente.
Pues realmente soy yo el que está siendo escuchado, el beneficio es para mi. Así que, gracias.