Me pita
(Mientras lo repite con expresión e inclinándose al volante)
Este, esto,— Yo no uso esa muletilla.
Un hombre de Corinto, Que se lo tragó el diablo, de pura tristeza.
¿O no es así? He ido más allá de lo permitido, tolerablemente permitido, hasta el grado de ponerme en juicio contra Dios mismo y decirle: YA, ¿no? Ya. Como lo hizo… Algunos profetas como Elías, Habacuc.
“¿Hasta cuando? Ya aquí terminemos de una vez todo, para que estar así. Termíname o termino yo. Aquí tú eres mi creador y yo soy el renegado, renuncio y reniego a tus designios“, — O sea, te he dicho que yo he llegado más allá de lo tolerable, lo permitido, y me identifico como esos profetas que, incluso el propio Job, sin ser profeta meramente como los demás, también lo dijo, “Es mejor que yo estuviera muerto a estar vivo”, dijo. Es mejor que estuviera muerto, a seguir vivo.
Entonces, esos sentimientos me idenfito csn claro, pero ellos, eh…
Comparten esos sentimientos conmigo, con gente común, y evidentemente no perdieron la amistad con su Creador, nada más porque tenían esos sentimientos. Cualquiera diría, ya sabes:
“Ay, ¿por qué piensas así? Estás tú mal, necesitas ayuda“, La misma historia. Entonces, ¿qué hay de ellos? ¿Estaban locos? ¿Tenían una especia de enfermedad mental o qué? No, era gente común, y no porque sintieron eso, deseaban morir, significa que cometieron un pecado meramente si ofende a Dios, nuestro Creador, renegar de esa forma. Tú me preguntaréis que si me ha pasado, me ha pasado al grado que, ha, ya puedes imaginarte, como te lo cuento. Entonces, pero me remito a esos escritos de esos profetas que Dios quiso mucho, que fueron claves en la historia bíblica, en la historia universal, porque, pues la historia universal está la biblia, entonces, no se descarta esos hechos.
No está mal sentirse así de vez en cuando, es de seres humanos, aquí lo interesante es poder
recuperarse, poder y saber cómo recuperarse de esa situación. Eso. Es la diferencia de todo. ¡No debemos condenar a la gente! Ese es nuestro primer reflejo que nos degenera muy rápido.
Si. Nos hacemos un juicio muy rápido de la gente, de los demás, y eso nos evita llegar al fondo de las emociones, los sentimientos, los motivos. Hay que tener un poco de paciencia, a veces.
Decía tu mamá: “Es que a ti te corre muy despacio“, Es que, a veces las cosas no pueden funcionar de otra manera. Y somos así, yo te lo he dicho antes, ¡Cuántos años nos tomó! Pasar de la niñez a la adultez, ¿será porque nos corria muy despacio? Estoy refutando esa idea de que, no todo siempre es así.
“Es que te corre muy lento“
No, no, no, no. Paciente. No es lo mismo que pasivo. De hecho, hay una exortación por ahí que dice: Busca La Paz.
¡Es como si La Paz estuviera perdida!
¿Dónde está? No hay, ¡No hay paz! No hay,— Es que ese es el asunto, no hay Paz, por eso está la exortación a las palabras: “Busca”, Para hacer La Paz, hay que ser pacificadores. Hay que ser pacíficos, para ser pacíficos, no podemos decir: “Es que a mí me corre a mil por hora, VE QUE PACIFICO SOY”, o sea, no, ¿verdad? Se dijo de Moisés que era ‘el más manso de la tierra’, y estuvo ante dignatarios que, al grado de Trump, ¡se los bailaba con la mano en la cintura! Y era el hombre más manso de la tierra. Como es posible que un faraón, con tal actitud como la que le tocó ese dará con lidiar con Moisés…
No pudo.
Reventó.
No pudo con la mansedumbre de un hombre como Moisés, ¡lo reventó! Lo hizo estallar de furia, no soportó esa actitud. Lo odiaba. ¿Te fijas? Entonces, Lo que estoy diciendo es que, hay que ir despacio a veces. No hay que ser cerebritos, a veces, sino que, ¡hay que tener corazón! Hay que tener paciencia, para poder analizar y para poder perdonar, Para poder asimilarnos a nosotros mismos. No podemos encontrar un remedio tan rápido, puede tomarnos años. Puede ser un proceso mucho más largo del que creamos. No basta con una plática o dos con los ancianos, como si fuera mágico, “ya hablé”, ya hablaste con los ancianos, Sí y que con eso? Está bien, pero eso no garantiza nada, la continuidad la tienes que dar TÚ, los pasos los tienes que dar TÚ, ¿Cómo le vas a hacer? Mayormente si los consejos siempre son:
“Usted debe”
“Usted debe”
“Usted debe predicar, usted debe predicar, estudiar, orar“, Pues más se agobia uno a veces.
Lo que estoy diciendo es que, a veces hay que cambiar la jugada, la jugada es distintos, Eh…
(Si) No siempre reaccionamos igual ante las adversidades. Con eso te digo, pues, que, cuidado por ahí con los consejos que uno anda dando, “es que tú eres débil, te hace falta determinación en esto“, ¿tú cómo SABES cómo me las veo? ¿Cuándo has llevado conmigo la carga, para saber cuánta determinación le pongo?
Lo que estoy diciendo es que, no basta con una simple plática, no basta con un breve regaño ahí, Y esperando que todo va ahí a cambiar con la persona. A mi me ha tomado años, años un todo eso que incluí, no se lo deseo a nadie. No. No lo recomiendo a nadie, tampoco. Más sin embargo, es fruto, da resultado, la conciencia. Y en esos factores de sentirte uno tan mal que
Atenta contra su propia vida,— Y a veces uno atenta contra su propia vida de formas más horrendas, porque, te vas consumiendo poco a poco. Eso de aventarse de un puente es fácil, digo, es fácil comparado a, por ejemplo, enfrentar lo que mi amiguísimo David describió como:
“Un espíritu herido”, Ha. De hecho, un espíritu herido… no hay ser humano capaz, fíjate, de poder tratar un espíritu herido, de otro de otro semejante. Es muy difícil, no digo que no sea posible. Según David, el único que podía aliviarlo de eso, era Dios.
Que, ¡Qué magnífica descripción! ¿No?
Un espíritu herido, Aplastado…
La gente habla de: “Es que tú te haces, es que tú, No tienes nada, está en tu mente“
¡Qué ridículos! Eso que le pasó a David por pecado, eso que vivió, ¿es ridículo? ¿Estaba en su mente? ¿Le faltaba fe? No, no, así somos los seres humanos, nuestra constitución. Felizmente ese espíritu herido que él describió de si mismo… lo subsanó con la ayuda, el perdón que Dios le dio.
Entonces, lo que dije fue:
Aventarse de un puente… ¡puede ser lo de menos! Pero afrontar por años, por décadas un espíritu así, herido…
¿Sabes lo que por ejemplo dicen los escritos sagrados que, los celos, le hacen a los huesos? ¿Te acuerdas? Eso lo dijo Salomón, como ejemplo, ¿si te acuerdas? Se pudre, podredumbre.
A la M. ¿Puedes imaginar? Pudriéndonos y solo por ser celosos, celos de los malos,— El caso es que, después hablamos, o sea, imagínate, si eso te puede hacer a tu organismo, pues eñaterar tanto, ser celoso… ¡Imagínate un espíritu herido! Uy no, Dios mío, me pudre no solo los huesos, ¡me pudre todo!
Entonces,
Hay quienes estamos y hemos padecido así.
¿Y qué crees? Felizmente, otra vez, el único que sabe esa condición en la que estamos, es Dios.
¿Y sabes por qué digo ‘felizmente’? Porque, de la que se ha salvado mi prójimo! ¿Qué hubiera hecho? ¿Quién me pudiera ayudar? NADIE O muy poco, realmente,— Pero Dios sabe cómo, cuándo, Dependiendo tu actitud.
Entonces,
Quizá estemos en la misma aquellos que tenemos esas heridas emocionales, los que quieren atentar contra su vida de un momento a otro, quizás una acción desesperada, pero la otra es una muerte silenciosa, lenta, que te va despojando de muchas cosas buenas, igualmente te va pudriendo, como decíamos. Entonces, psss, ¿cómo le haces para salir de ahí?
“Órale, al cuartito”
¡Pérate! Primero déjame llorar, me va a tardar varios Dias.
“Ay no inventes, con que poquito vaso de agua te ahogas”
Ay Dios mío, pero que ignorancia, ¿verdad? Cuando Jesucristo sintió que Judas estaba cerca, comenzó a sudar, yo me pregunto, ¿Acaso le tenía miedo o qué? Le dijo a Dios: “El que está por traicionarme está cerca“, empezó a sudar, llorar, su sudor fue tan intenso que, lo describe el evangelio como ‘gotas de sangre’,— Oh Dios mío, ¡Qué tensión tan grande! Y fíjate en quién, ¿Jesucristo? Que pasó, como es posible, ¿un ser perfecto pasando por eso? Por favor, ¡Pues claro! Claro que puede ser, porque, después de todo, tenía un cuerpo humano, tenía sentimientos, cedió a las lágrimas, al dolor, a la pena.
Entonces,
¡Claro! A veces hay que entender que nos tienen que dar tiempo hasta para llorar, reponernos, a él le tomó toda una noche. Entonces, no es tan sencillo, o sea, calma, calma. Los procesos a veces son así, hay que darles un tiempo.
Puesss.
Ahí tienes.