Fíjate que, pudiera hacer muchas cosas buenas, si tan sólo usara lo que el sistema judicial, llama ‘Jurisprudencia’.
Fíjate,— La jurisprudencia es un conjunto de normas, de valores, de, cómo decir, pérame… de, de, como un, como si fuera un código regulatorio. Pero es libre, es jurisprudencia. Y uno se pregunta quién lo hizo, quién lo formuló… pues el ser humano. Tú lo puedes conseguir en tu país, en alguna biblioteca de buen crédito, ¿no? Y la gente anda diciendo que, “Tú cuantos libros has leído, tú qué lees, qué te gusta leer“, blah, blah, blah,— pero hasta ahora, no he escuchado decir: “Ay, estoy en mi segunda lectura de la Jurisprudencia“, no tienen ningún interés en leer algo así, sólo se lo dejan a los jueces.
[Un video con una jurisprudencia] No, y tienes muchas formas; en algunos países son varios tomos, depende cuál sección tengas.
Jurisprudencia trata un montonal de cosas, respecto a las conductas del ser humano,— Pero mira, a lo que yo iba es que, ¿quién formuló esas ideas, ese conjunto de normas? Pues fue a prueba y ensayo, a través de los siglos, la formulación de leyes,— de hombres, pensadores y mujeres que, estaban convencidos de que tal proceder del ser humano, tal conducta, definitivamente era buena o era mala. Es decir, afectaba su mente, su vida, su integridad, su comportamiento, para bien o para mal, porque para,— O sea, atenta contra tu salud, tu vida, el bienestar de los demás, a eso me refiero. No estamos hablando de la Biblia, estamos hablando, ¿no? De la Jurisprudencia; pero aún en la Jurisprudencia, existe el bien y el mal, o lo bueno y lo malo.
A donde voy yo, es:
Si pudiéramos todos siempre apelar a eso… a hacernos juicios, auto evaluarnos, auto enjuiciarnos, valorarnos a nosotros mismos, ‘A VER, ¿QUÉ TAN ESTÚPIDO SOY? LO SERÉ, ¿REALMENTE? Ya basta que me tratan como un estúpido‘, ¿y por qué no usar ese razonamiento? A ver, ¿qué malo hay en mi? ¡Qué está pasando!— Y hacerse un juicio a sí mismo, ¿para qué esperar que otro juez me dicte una sentencia? Porque tuvo que revisar la jurisprudencia, en el tomo 4, un ejemplo, cómo él determinó según él, que yo, actué de tal cual forma, y que eso me llevó al acto del delito. Y por lo cual, soy culpable o inocente.
Pero, ¿por qué? ¿Por qué no podemos hacer nosotros nuestro propio juicio? Deberíamos ser caladores
proque quien lavarle quien la buzo nosotros como surgió de la observancia de ver los patrones de conducta del ser humano. Tal vez el diablo tenga una jurisprudencia,— Se le ha espaçado ese guion a los cineastas. ‘La jurisprudencia del Diablo’, sólo en cines. ¿Por qué digo eso? Porque él ha observado por miles de años la conducta del ser humano, y él también puede, fíjate, calcular de lo que somos o no capaces de hacer,— En base a lo que observa que hacemos, a través de toda nuestra vida. Tú dices: “¡Qué terror!“, NO, Pero es que nosotros mismos… ¡podemos hacerlo nosotros! Si hasta el diablo lo hace para hacer… Pero eso está para analizar, en qué estado estarás.
“La vida del ser humano se estudia en las escuelas celestes“, bueno, ¿qué crees? Para llegar a esa escuela… tengo que hacer el proceso aquí primero, esto es como el examen de admisión. Así es. Así de fácil. Así de fácil. Así que, hay que hacerlo aquí, a ver qué tan capaces somos de hacerlo después. Es como una preparación, pero aveces no somos capaces de,— pasamos por la vida y no somos capaces de examinarnos a nosotros mismos, como estamos diciendo. Y todos podemos aportar algo bueno y engordar esos tomos de Jurisprudencia Universal.
en
consumo les como las que estamos tendiendo ahorita tú y yo, ¿y agregarle qué? Pues agregarle cosas buenas, sin mencionar nada de religión.
“A ver, ¿tú que puedes aportar a la sociedad?”
Pues como que qué,— Ve mi razonamiento, estúpido. Ha.
No necesito ir a ninguna universidad para apuntar en la Jurisprudencia lo que te hace falta a ti o a mí, estamos en igual condición aquí, la diferencia es cómo usas tú tu mente, cómo usas tu corazón, cómo explotas la visión de la vida. Hasta me distrajiste, HOMBRE. Porque, es fácil que le enseña uno, porque hasta de pilón; Es fácil. Pero, ¿qué voy a aprender? Pues lo que otro aprendió, lo que otro descubrió, lo que otro probó,— muchas de esas cosas aún no están comprobadas, realmente, y ya se toman como un hecho, y eso es lo que uno va a aprender de otros, en las grandes escuelas.
¡Pero está aquí mismo, entre nosotros! El gran entendimiento de las cosas,— yo no estoy desaprobando el estudio formal, concretamente, lo que estoy diciendo es que, hay que ir más allá de eso. Puedo ser un ingeniero, un abogado, político brillante… y estar despojado de los valores esenciales como ser humano,— ¿De qué me sirve lo demás? Estamos en el mismo asunto, me afea todo lo demás que digo ser. Entonces, si la gente que está preparada, que es médico, que fue a las universidades, los inteligentes… ¡son los que se portan como idiotas! Entonces yo digo: ¿Dónde está tu conocimiento? ¿Por que actúas así? — ¿No? Por eso digo que la gente de la calle, la gente que es más depreciada, la más humilde… es la más sensata, a veces, mientras que no tengan dañado su cerebro, por falta de comida, por falta de vivir bien, saludables,— ¡siguen siendo los más sensatos! Porque no han contaminado su mente con
esas gantsdisss grotescas de superioridad. La idea de ser como dioses, y no somos nada.
En fin.
Ha. El tema, pues se extiende demasiado, como ves.
Pero siguiendo en el punto: Es que podemos ser capaces de autocorregirnos, de autodisciplinarnos. Y enderezar nuestro rumbo, a penas con poca ayuda, ¿si?
Pero como decía Salomón: “A un estúpido si lo agarras a golpes… ¡no no lo vas a corregir!“, o sea, a golpes no, cárceles no. Pena de muerte, no. Así no lo vas a cambiar, así no vas a cambiar el mundo,— al contrario, vas a agravarlo. ¿No? Entonces, ¿te fijas que vamos en la dirección equivocada? Muchas veces, como Trump dice: “Ay, lo entiendo, estos que no quwiro antcotntsficondonde están las lanchas”,
Lo que él no sabe es que, precisamente esas acciones, provocarán otras peores; ese es un ejemplo que, a veces crees, creemos que tenemos el control así, a la fiera, y vamos a cambiar el mundo, las malas acciones. No. Entonces, si tan sólo, pues, resumiendo,— pudiéramos cada quien apelar a esa Jurisprudencia, como algo simbólico que existiera en cada uno de nosotros, y que, siempre se dijera sí mismo:
Voy a analizar mis estatutos
Voy a analizar mi prudencia
Voy a analizar mi juicio
“Quizás tenga que reformar algo”…
¿Te fijas? No hay que esperar a que lo hagan los demás, porque a veces se equivocan. Como
decíamos en la mañana, “ay, es que tú estás mal por esto, tú estás mal así, por esto“, ¿en qué te basas tú? ¿Cuál es tu código?— “Tú debes hacer esto, estás mal porque no has hecho esto y aquello”, yo a veces me digo: Pues yo tengo mi propio código, ¿no? O sea, según tu código, me falta. Según el mío, ¡no me falta!— Es decir, estamos bien listos para decirle al otro lo que le falta, ¿verdad? Eso quiero decir. Según nuestro código moral, el otro es el que tiene que cambiar esto y aquello,— pero, ¿te has preguntado cuál es el código moral de la otra persona? Entonces, por ahí hay que empezar a ver.
“No, es que esas páginas no las tengo”
Entonces, primero, idiota, conoce a la persona, ¡conócela! Para que puedas opinar qué le falta. Y, ¡cuántas veces se puede uno equivocar! Siempre se va a equivocar uno en los juicios que hace sobre los demás,— Si no podemos hacerlo con nosotros mismos, ha, ¡cómo voy a juzgar a los demás!
Lo que digo es: Usemos eso esa Jurisprudencia interna nosotros mismos, para conocernos a
nosotros mismos, para cambiar primero nosotros. Pero, simplemente, antes de querer componer el mundo,— Por ahí hay que empezar. Y si quieres ayudar a otro, ¡primero conócelo! Si no lo conoces, ¿cómo le vas a hacer?
¿Te fijas? El sistema de las cárceles, tienen sistemas bien mediocres, para la llamada insersion, si en veinte años tal persona cumple esa condena, si sobrevive, puede salir libre; es un ejemplo, ¿no?
Yo me pregunto: ¿Realmente el sistema penitenciario de las cárceles, hizo una mejor persona a los que logra quitarles libertad? Ahí está la película, ¿no? De, ‘Sueños de Fuga’, dos personas que pasaron más de dos décadas en la cárcel, salieron libres y uno se suicidó, tenía cuarenta años ahí,— O sea, la institución entró en su forma de vida, la cárcel, y ya no supo cómo vivir acá afuera, mejor se suicidó.
Pues, ¿cómo mejoramos ahora? Las personas más bien… las hacemos retrógradas, ¿no?
O sea, esa no es la forma, es lo que estoy diciendo. ¿Ya? Sólo quería poner ese ejemplo de que, vamos a cambiar no porque estemos rodeados de muros, sino porque nos IMPELE el corazón.
Pues, gracias.
Ya luego me dejas ver algo de tu Jurisprudencia simbólica, la mía tiene muchos tomos, tantos que no tiene ni número. Pues, yo espero que todo esto en sí mismo te ayude para que también lo que veas, que, te puede hacer mal; en el caso de todos, todos estamos, te digo, en lo mismo.
Pues, le tomes atención,— Y cualquiera debería hacerlo. ¿Cómo ves? Ahí está, nomás para calmarte el sueño. Ha.