Mafilionne

Astral Rector

Hay un, este…
Una situación muy interesante del pasado antiguo, sobre el hecho de tener en tu posesión,— si
vivieras antes del tiempo de… del sabio rey Salomón, quien tuvo cientos de carros de carruajes de guerra, ¿si? Y equipo, pues ahora sí que, táctico, equipo de guerra.

Pero si vivieras antes de ese tiempo, y tú pues, tenías tu fe en Dios, en el único Dios conocido hasta por los paganos de ese tiempo, Jehovah, o Yahweh, o el Dios de los hebreos, o el Dios de Isaac, Jacob, el Dios del Edén, padre de Noé. Yo te puedo decir otros términos: Elohim, Señor, YHVH, “Yo Llegaré A Ser”, “Yo Resultaré Ser”, “Elohim Dijo”, “El Señor dijo”, “Jah dijo“, hasta Bob Marley dijo: “JAH”,— Yo lo sé, pero a veces, como ves, en pocas ocasiones como está lo digo, porque estoy a punto de decir algo que, rotundamente, barredoramente y concretamente es… el que yo, y como yo lo identifico y como,— ahora si como decían los profetas en el pasado: Y como a mí se me ha revelado, como a mí se me ha manifestado en mi propia experiencia.

Cualquiera diría:
“OH, ALLAH VIVE”

Yo también lo diría en su momento, si estoy viviendo una experiencia traumática, y eso me motiva, yo entiendo el punto.

Entonces, si vivieras en el tiempo de…
Ya conociste eso de mi también, cuando pocas veces me refiero a ese nombre, es porque es algo muy especial, muy importante. Y si, si tenías caballos en tu propiedad, demostrabas que tenías confianza en el poder del caballo. Resulta que el caballo, pues era un símbolo de,— no sólo de prosperidad económica, sino de protección. Si tenías un caballo, podías tener una espada, podías tener un escudo, una lanza. Y en México, hacia 1912, cuando comenzó la Revolución, todo era a base de caballos, y los caballos eran caballos criollos, de sangre pura. Y así libraron la batalla, a penas con una escopeta. ¡Cuántas victorias!— No decir de Roma, se ganaron con la fuerza del caballo, como el que traía Pancho Villa, la famosa “legua”, “Siete Leguas”.

El caballo ha sido un símbolo de guerra.
¿Y qué con el punto?

Que si tú… tenías en tu propiedad, un caballo o dos caballos,— imagínate, en dado caso, como hoy, tener hasta dos autos, ¡eso era equiparable a básicamente estar armado! Porque, en esa época ya sólo  te faltaba un puñal, una espada o un revólver, una pistola,— Si tenías el caballo. En Gladiador; Y luego cómo él los usa, o sea, tres caballos para volver, ponerse a salvo, y de los tres usó los tres, porque se cansaron los tres. Los fue rotando, y finalmente con el que le quedó, con ese llegó. Pero, ¿te fijas que líder del caballo?

Entonces, llegó el punto en que este Dios de Isaac, Abraham y Jacob, dijo:
No posean caballos para ustedes, por temor de que dejen de confiar en mí, y confíen en el poder del caballo“.

Que esa nación dijera en momento dado: “Tengo equipo, tengo caballos, tengo todo lo que necesito. Yo venceré, venceré a mi oponente, tengo armas, tengo caballos, no necesito nada. Aquel que venga, lo aniquilo“, y es justo lo que pasa con nosotros hoy, con un arma.

Aquí la traigo, el que se me presente ya verá cómo le va“, y me olvido que, en realidad esa arma no me protege nada, me olvido que mi Dios es el que en realidad puede todo, hacer todas las cosas, ¡aún más allá de este planeta! Somos tan poca cosa, ¿qué podría impedirle a Dios actuar a favor mío, si él quisiera? NADA.

AH, PERO COMO YO he volcado mi confianza en mí mismo, en mi arma, mi revólver, mi cañón, mi cuchillo, mi puñal, en mi puño, en mi mano… no necesito nada, soy invencible.

¡No! Ese es el peligro con las armas. Y estúpidamente, la gente toma un arma, una cruz o lo que
quiera tomar,— se lo pone en la boca, en las nalgas, donde sea y piensa que lo va a bendecir Dios, su Dios. Pero qué mentira tan grande. ¿Cómo va a ser eso así? ¿Cómo va a ser así?
Si acaso redujeras en el propósito que tiene ese ser humano de aniquilar a otros en el nombre de Dios… es una mentira. Porque fue su propia voluntad, fue su propio ego, y si hubiese consultado a Dios y se dejara llevar realmente por el propósito de Dios, no sería siempre a base de sangre, de violencia, de despojo, ¡de nada de eso!

Entonces, el libro es es mejor que yo esté sin arma, así mantendré mi confianza pura, intacta, por Dios. No la voy a corromper y la voy a decir hacia eso ese objeto que considero que me va a, es enfermo, “me va a proteger”. Y un arma puede ser de muchas formas, ya lo dije, son amuletos, objetos, crucifijos, toda clase de cosas, fotos, patas, ojos de no sé qué, todo tiene una conexión, que se cree verdad que, va a influir,— Pero, ¿realmente Dios necesita eso para llegar a ti?

Yo no he necesitado nada de eso, puedo estar desnudo en medio del peligro y no necesitaré más que mi corazón completo ante mi Dios.

Si, yo estoy de acuerdo en NO tener un arma, por muy… fuertes que sean las razones por las que alguien quisiera adquirir una, yo la respeto, yo muchas veces me he sentido impulsado a adquirir una, también yo tengo, ¿no? También tengo razones para eso. Pero no. No, o sea, no hay por qué perder el control de eso, y mantener eso en ti, de que… bueno, si consideras que debes defenderte, ya buscarás la manera,— pero el recurso vendrá en el momento que se te deje ver, no cuando tú estés supuestamente preparado, ya tienes las bombas, todo tu arsenal, ya volcaste tu confianza en lo que tú estás haciendo, no en lo que esperas que tu Dios te muestre para protegerte. Entonces, es una diferencia muy grande. Y el resultado de unos y otros, por muy preparados que estén… Ha. Es barredor. Al grado de decir: Bueno, este no resultó estar tan preparado… si no tenía ni siquiera… ¡ni un palo! Ah, pues si, como David, ¿qué le dijo este Goliat?

Tú vienes con un palo… pues ¿qué? Soy un perro, ¿acaso? ¿Soy un perro, para que vengas a mí con un palo?

Ha.
Yo llego, esto y esto, y te voy a matar ahora mismo.
Nah. Ta bien. Pues si llevaba un palo, pero no iba a ser con el palo, sino con la onda.
Fíjate, a veces con lo que uno YA tiene, sin proponerse más protección,— porque uno cree que te va a hacer falta, — ¡Con lo que tienes será suficiente! Y si no lo tienes, ahí donde estés va a haber algo o alguien, y eso va a ser tu salvación. Puede salir un rayo en cualquier momento, tú cómo sabes. De donde sea. Eh, una culebra, un perro con rabia. Ha pero algo va a pasar.

Pero si.
Así será, así será.

Hoy ese es el asunto de las armas, poseerlas o confiar en ellas.
¿Cómo ves? Ta bueno, veda. Por eso en cuanto uno las posee, se altera eso.
Si. Y ahí hasta quieren andar por todos lado con su pistolita, porque de otro modo no sabemos estar, no podemos, porque tenemos miedo. Mejor así. ¿Cómo ves? Salió de paso. Pues mira, ya que mencionaba eso, resulta interesante, porque, te diría algo… ya sabes tú que el diabo está en todo, y les to que sabe esto también, pues lo ha usado col in medio para sus
fines y explotarnos. Ahorita las armas que hay en las guerras,— o sea, imagínate la magnitud del problema… pues es enorme, ¿no? Es un problema enorme, mayúsculo.

Y, eh…
Hay una fascinación,— la gente, algunos grupos, tienen colección, hay subastas, son piezas que, no voy a negar, pueden ser muy artesanales. Algunos van de metales preciosos con incrustaciones, con oro, con…

Vaya.
Están hechas, eh, bellamente, ¿no?
Pero es precisamente un… una fascinación peligrosa para atraernos, ¿no? Entonces, eso de ver no, su mecanismo, la maravilla que hacen a km de distancia, metros, etc. hasta, pues ya hasta trasatlánticos, ¿no? De miles de km. Entonces, resulta a veces fascinante para el ser humano, atractivo. Entonces,— Si te fijas, pues es un medio de destrucción, un medio peligroso, si, de destrucción. Pero se reviste de repente, ¿no? De lujo, ha. De brillo,— como si te invitara a poseerla, “mira lo que hace, mira lo que logra, mira qué sorprendente Barret”, y si, lo que ha hecho la pólvora, la ingeniería, el desarrollo de la mente humana. Pero así como ha desarrollado esas herramientas, esas armas… puedes desarrollar otras cosas que pueden ser aún mas grandiosas. Pero no nos fascinan igual,— entonces, ¿por qué?

¿Por que nos fascinabahstaboarecw que hemos desarrollado algunos decían la fascinación por la muerte”, ¿no? ¿Recuerdas? Tiene un nombre eso.

¿Por qué?
¿Por qué se nos desarrolla eso?

Pues está bien detectarlo, para darnos cuenta quién posiblemente está explotando eso en nosotros. Qué o cómo, por qué,— pero si te fijas, resulta aún más tentador así, “ay, si, me voy a comprar una, aunque nunca la dispare, nomás para presunalrlq de oro así y acá“,— ¿Pero cuál es el fin? Cómo comprar un auto de lujo y nunca manejarlo.

Ha.
Pero con las armas, pues es diferente, porque las armas son armas.

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