La gente no se sabe comunicar, si se comunica hace un relajo, como siempre, para decir una cosita, dos palabras, tres, máximo, y después otras tres, en el mismo minuto, seguidas, tres, cuatro mensajes entre un minuto y otro, ni dos minutos.
Tan, tan.
Qué onda, mejor, mira, ¿ouedes incluirlo en un mensaje? ¡Me estresas! Menos con tanta notificación,— y sólo pones punto y coma. ¿O no? Punto y a parte, ‘por otro lado‘, por eso se puede uno expresar, ¿no? O sea, puedes tú expresarte, ‘por otro lado’, ‘posdata’, ‘punto’, ‘enter’,
pero luego… aquí estoy todo embabosado.
“Ay, ya llegó otro, ábrelo otra vez, otra vez“, a su mecha.
Para alguien como yo, no es conveniente ese tipo de comunicación, porque voy caminando, sabes lo que cuesta, ¿lo que es abrirlo tres veces? Para…
No, pues, estoy acá en un cerro,— es un cerro acá, es igual está más dócil llegar aquí, está bien elevado, cuando vengo está bien pesada la subida, yo no sabía que existía, pero no lo había andado, y cada día exploro una salida más, distinta.
Ya voy a casa.
Pues ya.