Crazy Little Thing Called Love…
Ohh, you look tired
You drink too much?
Where are you from?
What’s your name?
Ya estaba fuera de combate.
Mantente a salvo. Ese tema está un poquito delicado para cualquiera, pero creo que en especial para ti. Por desgracia… puedo entenderlo, puedo identificar pues, de qué clase es ese tema, ¿no? Entonces, te decía ayer: ¡Hasta se me enchina la piel!— porque entiendo, eh, todo lo que implica una situación así. Y pues lo único que deseo es que te mantengas, como dije, que te mantengas a salvo. Es lo primero que sale de mi boca, hoy.
Sobre lo demás, pues ¿qué te digo?— de responder, bloquear, no bloquear, o cuánto tiempo dejar a una persona bloqueada. Así.
Realmente también yo he padecido todo eso, con decirte que…
Mi teléfono, ¡hay más de mil personas bloqueadas! Ahí está un dato nuevo para ti, de mí, hoy.
Para que veas que cada vez es más… más desgracia,— mil personas bloqueadas, ¿cómo es posible? Si.
Pero aquí va todavía lo más interesante: Algunas de esas personas, algunos de esos contactos, para no decir “personas”, es decir,— por eso digo, lo más interesante de esto: No dudo, no niego que a veces se siente uno tentado a desbloquear a alguien, ¿verdad? Ha. ¡Dímelo a mí! Yo tengo más de mil contactos, personas bloqueadas, y te preguntarás por qué. Hay de todo, de todo,— casi imaginar medio, eh, medio salón del Tres Guerras, ahí en Celaya. Dios mío, cuanta gente. ¿Qué podrías encontrar? De todo,— pero aquí viene lo interesante, repito: Con uno que desbloquees, ¿qué pudiera pasar? Ah… desbloquea estos dos, otros dos y ya está. Algo va a suceder. Y sabes que ese algo… quizás no lo puedas controlar. De hecho, sabes que pueden pasar cosas de las que te puedes arrepentir.
Y empiezas a ver todo eso, cuando de repente, pues, tienes otras dos llamadas de teléfonos que no conoces, — ¡y resulta que también los tienes que bloquear! Y dices: “No. Más vale que no desbloquee a nadie“. Pero después de un corto tiempo, vuelves a tener esa pregunta: “Es que este contacto, este otro… ¿debería desbloquearlo? Creo que debería decirle algo, creo que algo no entendí, creo que debo preguntarle algo“, es más, lo desbloqueas, ¡fum! Y ya estoy seguro de que voy a lanzar algo, a veces es tan tramposo que, ni yo me la creo y digo: No. Desde el mismo momento que lo desbloquee, antes de que haya ese mensaje, llamada… ya todo se fué de mis manos.
O sea, ¡créeme! He estado a punto… y en los casos en los que no ha sido así, no sabes cómo me lamento,— ¡Me lamento y me arrepiento! Como decíamos ayer: Es pena, es vergüenza, es arrepentimiento, ¡es todo! ¿Por qué? Porque justamente es como si te entregaras… a cosas que sabes, cómo dije,— ¡que no podrás! Sino que va a ser al revés.
Es difícil, es muy difícil. Y es muy difícil de medir todos los parámetros.
Lo único que sé, es que estamos tentados a ir hacia allá.
Te decía una vez de esos mosquitos… se van directo al brillo de la luz, sin saber que es su muerte. Ha. Y hasta chilla su cuerpo que se estrella sobre el calor de la lámpara,— ¡pero qué atractivo resulta! Para ellos es irresistible. Así me siento a veces yo. Pero, quién sabe cuantas veces podamos salir a salvo de, dejarnos llevar hacia esa… quién sabe. Resulta muy tentador. Casi irresistible. Si tan sólo pudiéramos,— como ese insecto, quedaba directo hacia la luz y justo antes de impactarse contra su propia muerte… ¡si tan sólo supiéramos reconocer! La
verdad de sobre a dónde nos dirigimos, a lo que estamos a punto de estrellarnos…
Y ya sé que estamos tan cautivados, tan,
Es decir, ¡parece que es a donde más rápido vamos! Ha. A donde con menos miedo vamos, arriesgamos todo, damos todo,— pero si fuéramos tan sólo capaces de… que en algún punto comprendiéramos todo lo que significa, ¿pudiéramos cambiar de dirección? Quizás, quizás si, quizás algunos insectos realmente hagan eso, no lo sé,— Se acerquen un poco, pero al final, dicen: “No, me dió miedo… mejor cambié de dirección“. En fin, lo que trato de decir es que, pudiéramos estar conscientes de todo lo que significa y hasta el miedo pudiera protegernos.
Hay que darnos tiempos para analizar eso. Y no dejarnos impresionar por lo que nos dicen, lo que oímos por ahí, de la gente con ‘buenas intenciones’, entre comillas.
Con ese brillo que ilustra, ¿no? Que dice: Mira qué bonito se ve, qué bien se siente, qué hermoso, qué belleza,— ¡nombre! Nos atrae todo. Pero en medio de todo eso, pues ojalá, ¿no? Tuviéramos este espacio, como ahorita, para meditar un poco, ¿no? Y en fin, si decidimos de todas formas una cosa u la otra,— es decir, seguir en pos de lo que queremos, lo que elegimos, ¡pues que sea consciente! Que sea por convencimiento, por convicción propia. Y, que realmente estemos conscientes de lo que vamos a hacer, afrontar, no importando lo que puede pasar, yendo adelante. Todos tenemos esa libertad. Pero, si algo sucede bien o mal después, pues… tendremos que afrontar las consecuencias,— ¡dímelo a mí! El precio que yo he pagado, muchos de mis errores… ha sido muy alto, y básicamente irreparable. Muchos dicen que se puede reparar, no lo dudo, pero creo que algunas cosas realmente ya no se pueden. Es como luego dicen: “¿Cómo reemplazarías reparadas un objeto que se te ha roto?”, Quedarían evidencias de eso.
Si, a veces el precio puede ser muy alto. Si tú estás dispuesta a asumir eso, ese costo, es…
Es tu decisión. Y para qué decirte más,— mira, si, yo puedo hablar de muchas cosas, pero te diré sólo una por esta vez:
La pérdida… la pérdida de las personas, no voy a decir ‘amigos’, porque lo limitaría a sólo eso. Diré: La pérdida de muchas personas, que estaban cerca de mi, en las que podía confiar de algún modo, etc. Y unos cuantos amigos, también, la pérdida de ellos, la pérdida de tus seres queridos,— y piensa un poco realmente, en su sano juicio, ¿quién está dispuesto a perder a sus seres queridos? A UNO, TAN SÓLO,— ¿Estarías dispuesta a perder a tu hermano? Imagínate que tuvieras doce. Estarías dispuesto a… multiplícalo por doce, quizás digas: “Estos dos no me importan“, ¡resulta que después te importan más esos dos! Y acabas perdiendo veinte, sientes que perdiste más, y todo eso lo pierdes.
Cuando ves después de un tiempo, que no tienes nada, te preguntas:
Lo más valioso que tuviste en la vida… lo perdiste.
Entonces, ah, yo sólo dije que diría un ejemplo, pues ahí lo tienes, es el más poderoso, que llegues a comprender todas la… la magnitud de las cosas. Y cuando realmente dices: “Wow, lo aposté todo por todo, ¿por cuánto?“, ¡Por nada!— Lo peor de las cosas es que, sigues exactamente sin nada o peor. Eso es lo peor. Al final, eso es lo peor. No tienes que pasar por eso. Ha. Que uno pudiera evitar ese proceso.
“HAY ESPERANZA“
Esperanza, claro, siempre la hay,— aunque créeme, eh, también eso tiene sus límites.
Me refería a que, mientras alguien siga viviendo…
¿En qué estaba pensando yo? No sabía de qué se trataba, dije: Bueno, espero que no haya muerte, eso es lo único que se me vino. Y si ya murió… cuando dijiste que seguía vivo, pues hay esperanzas que su vida siga adelante. No me importa quién sea, qué haya hecho, ¿yo quién soy para desearle la muerte? Simplemente, si alguien sigue vivo, tiene esperanza. Si hasta alguien que ha muerto, ¿por qué no?— pero nada que ver contigo, ni nada. ¿Ya? Muy difícil, analiza eso. Como dije al principio: Te la vas a jugar. Así de fácil. Si vas a hacer algo así, sea lo que sea que empieces a hacer, lo que decidas hacer,— ¡puede ser la mínima cosa! Pero siempre hay un primer paso. Desde ahí comienza. Si te la quieres jugar, te la quieres aventar… sea por curiosidad, tentación, decisión… pues te la vas a jugar.
Es todo. Es todo.
Mira, te responderé en parte: Cuantas veces hemos dicho que… ¡es tan dificíl saber lo
que ocurre con nosotros mismos! ¿Cómo saber lo que ocurre con los demás? Lo digo por, yo, claro, “qué te pasa, estás tan idiota, por qué actúas así, tan mal, ¿por qué siempre me voy hacia lo mismo?— siempre conoce uno sus flaquezas, sus errores, sin embargo sigue uno. Aunque estés algo mínimo, pero uno sabe en lo que está, uno sabe que tiene que cambiar. Eh, pero a lo que voy: ¡A veces hasta uno mismo pierde el sentido! La cabeza, la cordura, y no sabe precisamente qué, qué onda, qué pasa, cómo hacer, cómo… cómo vas a,— o sea, para saber qué sucede con alguien más, es aún más complicado.
Así que, pues, desde el momento que quieras intentar o hacer algo, como dices,— desde ese momento tienes que estar dispuesta a lo que venga. Puede ser cualquier cosa a la que te lleve esa situación. Y quizás ahora digas…
Cómo te digo, o sea, repito: ¡Siempre hay un comienzo! Y es que ese mismo comienzo es la disyuntiva. No sabes si ese comienzo realmente sea la conclusión del asunto mismo. Ha.
Toda la…
Si. No sabes a lo que te pueda llevar precisamente esa sola acción. Si. ¿Qué trato de decir? Que no tienes ni esa necesidad de hacer,— pero si te sientes tentada, por alguna razón que sientas, entonces… eso significa algo, ¿y qué significa? Si ya lo está considerando o lo consideras remotamente, es porque sientes alguna tentación de algo, algún impulso de algo, ¡lo que sea! Hasta lo que sea más noble, sensible, humano, lo que sea,— Pues justamente eso es lo que te va a llevar a algo de lo que quizás no puedas salir.
Yo por ejemplo, ayer me refería a algo:
“Ay, guapo”, “Amor, Cariño Mío”, toda clase de cosas. Este… cómo puede uno pensar que, o sea, lo que menos piensa uno es que te quieran hacer daño. ¿Si? Mayormente si uno se siente atraído a esas personas, o sientes algo. Lo que menos piensas es, que…
“Ay, que lindo me habla, ay, soy su amor, soy su cariño, soy su locura, soy su amorcito“
Entiendo eso. Pero estamos diciendo que se trata de no perder la cabeza. No dejar de perder la
razón, de todo eso. Sea cual sea tu impulso, cada acción en ese sentido. Por eso digo que te puede llevar,— y justamente eso puede ser lo que te puede llevar a cosas, que, después te arrepientas. Mira, te voy a poner un ejemplo; ¡y siempre van ejemplos míos! Para que vas que no hay aquí inventos. No hay cómo inventar nada. No hay libros escritos, ¡aquí está la historia viva! No está basado en ninguna novela, ninguna película, ¡aquí está! Es mi propia vida.
Ahí te va:
Una ocasión me sentí tentado, yo así, sin embargo yo, simplemente yo tenía la remota necesidad de expresar algo, no tuve tiempo de eso, eran buenas intenciones, y lo son todavía, porque no lo hice. ¡Cuantos años lo pensé hacer!,— “¿Pero cómo lo hago?, ¿Qué voy a decir? ¡Me voy a ver como un idiota!“, ya cuando finalmente dije: “Okay, lo voy a hacer“, después que analizas todo, qué tan grave será, qué efecto vas a causar, las posibles circunstancias en que está la otra persona,— porque realmente sabes poco.
Haces la heidnefia que estás ahí, que no suene turbio ni misteriso, directamente: Soy yo, quiero esto, quiero decir algo, hablar algo, ¿tengo o no el permiso?
Adelante.
Bueno, mucho gusto en saludarte. ¿Hay algo que quieras decir? ¿Qué era lo que decías que querías decir? Te escucho.
No, pues nada, nada realmente, me limité a yo escuchar a la persona, cosas como:
“Pues vuelve a J, hazlo por la amistad que tuvimos alguna vez, te deseo lo mejor y adiós. Nos vemos“,— Eso es tener valor. Por la persona, digo, no por mí, ¿qué más tenía yo que decir? Lo que tenía que decir no lo dije. Ya. Tan tan, se acabó. Ya no. Ya no pude decir nada. Si.
Este, ¿y cuál es aquí la historia? ¿Por qué me referí a eso?
A veces tú quisieras decirle algo, algo positivo a esa persona. Puede ser el principio de algo.
¡Al final ni lo dije! Así se quedó, así se quedará. ¿De qué estoy hablando? De lo que a veces uno cree que va a hacer, decir,
¡Ni siquiera aveces podrás expresar lo que querías!— Porque la otra persona está en otro estado, situación, circunstancia. No siempre es como uno cree, no puede uno saber todo de las demás personas. Entonces, es todo lo que digo. Aunque tú tengas buena intención, preguntar, expresar, decir algo,— ¡quién sabe que resulte! Analiza el tiempo que ha pasado, las cosas que han pasado, qué puedes tú cambiar respecto a eso, qué puede él cambiar respecto a eso.
Es… algo difícil. Pero si tú quieres hacerlo, bueno por eso es esta plática, que te agradezco. Algún día de todas formas, pues recordarás que alguien más pasó por situaciones parecidas. El caso fue tu padre.
Tal vez, ¿no? Puedas rehacer tu camino, tu dirección, etc.
Te estoy hablando de personas que en algún punto significaron algo para mí, en algún punto hubo… ahora, tiempo pasado, y que, lo que han… al final en todo esto es esa cordura, ese respeto, esa decencia, ya no lo que tú sentías ni lo que sientes, ¡lo que gana es esa cordura! Esa decencia, humanidad.
Si la otra persona pudiera ver eso en ti…
“Es que Amatista es meramente humana, se limita a desearme lo mejor y ya“. Si él pudiera comprender realmente eso, y si en tu sinceridad supieras que se trata sólo de eso… ¡pues qué bueno fuera! No hay nada de malo en eso.
Incluso puede haber gente que haga cosas muy malas, y pues no tiene nada que ver conmigo, con uno, gente así ¿y qué pasa? Sonó una alarma de emergencia, están evacuando a toda la gente, es referente a un incendio o algo. ¿Cómo ves? Aquí se están reuniendo todos. A ver qué pasa, esperemos que no sea nada grave. Ambulancias de servicios médicos. Básica. Ese es el protocolo, en cualquier caso estoy enviando un estado o sea un informe, ¿no? Notificando lo que sucede.
Ahí está la plática, le puedes poner un punto y equis.
Punto y equis, por lo que pueda pasar.