¿No estás en medio de una purificación o algo?
Ya, ¿lista?
Hay de todo aquí, televisiones, monitores, aires acondicionados,— por eso me ves medio ocupado, medio distraído, acá. Pero como te digo, perame un minuto. Ya, es que, acá tuve unos comentarios de la compañera de oficina y ya que. No nos hablamos casi, pero tuvimos una actividad juntos, tuvo ella que revisar unas empresas. Un día platiqué con mi jefa, le dije que pues, ella había dejado su basura, una botella vacía. Le digo: Ni los bebés hacen tanto tiradero, tal, hm, parece que… es que, mira, ella no se debe considerar una clienta, ella es mi compañera. Pero, lleva sus papas, papas que le pago la empresa,— ¡y deja la envoltura ahí! Y deja caer todo ahí, y no recoge nada. Se suena los mocos y, ‘Ay, ¿me das un klennex?’, y deja todo ahí, piensa que… es que no conoce la diferencia. Yo se la paso a los demás, porque son nuestros clientes, y acá entre nos,— Así que voy a tener una regla de aquí en adelante, conmigo, ¡ya basta! De aquí en adelante los que se suban conmigo, voy a poner mis normas, se llevan su basura, por favor, muchas gracias. Ya basta. No, si nomas dice uno algo y ¡no les gusta! Ni modo, que sepan. Y luego, encima de eso, digo acá que, bueno, punto y a parte.
Vaya, tacos en NY…
Pues mira, aquí te va un reflejo mío,— un reflejo. Y, a ver si encuentras e intuyes, a ver qué disciernes, qué captas, eh. Así como te platiqué la experiencia, sin saberlo yvhabensbobr runa persona en cuestión. Para empezar, no le dije nada a esa persona y se supina un asunto laboral es suelto yo que uno personal,— pero mira, el efecto que te voy a señalar es el mismo.
Yo aveces…
‘Ah, pinche culero, joto‘, ¿y luego qué crees? Me siento mal. Exactamente. Si, si. “Más culero fui yo, me porté bien gacho, que idiota, me vi bien mal, no sirves para nada, donde están tus cualidades, eres una basura“, ¡si! Me castiga mi conciencia, A PALOS, hasta que le digo: “Ya. Por favor”.
¿A qué me lleva todo eso? Esa reacción de conciencia me lleva a aceptar que estuve mal, estuvo mal y ahora que está peor… pero, ¡pide disculpas! Que, no era para tanto, te pasaste, no se lo tomen tan a pecho, ¡haz algo! Di cualquier cosa, que, a la gente puede que no le importe. Lo que siempre digo: Lo importante es cómo te sientas tu, lo único que importa es cómo te sientas tú.
“Es que, estaba bien lo que pedías, era razonable, tenías razón“
Siempre he creído que la tecnología me queda muy corta. Digo, para todos los alardes que hace… digo que nunca nunca van a llenar mis expectativas.
Esos weyes eceoetavtiuvqd esos weyewwsbhistevlssbbatwrias que onda que
incendiaban los coches. Que onda. Pero bueno, ya ves. Cómo me estresa estos ridículos que presumen de mucha tecnología, “ay si, el iPhone”, mil doscientos dólares el diecisiete Pro max.
¿Y luego? ¡Si nomas dura veintitantas horas la pila! Y ya creen que, “uyyy, es un avance supremo”,— Nunca es suficiente.
Cortos, cortos.
¿Dónde nos quedamos? ¿O ya le paramos?
Ya nomas para decirte de lo que me cuesta, es muy difícil, te digo. Tú sabes el tiempo que yo le dedico, y si no lo hago, ya sabes lo que va a pasar. Yo entiendo, la gente a veces no se da cuenta lo que hace, o no se por que si o comento
El caso es que, ¡me sentí mal por haberle dicho todo eso! Entonces, al otro día yo le dije: “Mira, tú guárdatelo”, ya lo dije, no me estoy arrepintiendo, no dije nada malo pero, ¡me siento mal! Porque ya lo dije, o sea, yo no quiero que la gente crea que soy gacho, mala onda, caigo gordo, nomas por eso. No, déjalo así, total, “Por favor si les encargo, no dejen basura. Tú, tú como jefa extiéndeles mi observación, indirectamente“,— y, o sea, no estoy minknando lo que dije, lo que hice, pero me siento mal de todas formas, por lo que tú quieras, no quiero verme gacho, que me consideren, eh, intolerante y excesivo,— ¡y obtuso! Como decía aquel de la película ‘Sueños de Fuga’, ahorita se me vino de chispazo, que le decía: “¿O soy demasiado obtuso?”, ¿No te acuerdas? Ya el director de la cárcel, es que se fugó de la cárcel, ‘Sueños de Fuga’, con el negro, este actor ya ni me acuerdo.
El punto es: Si uno se siente mal por algo que dijo de alguien, sobre alguien, aunque no sea malo, a veces se siente uno mal.
Yo hablando, dicho de paso, pues hay críticas que no son malas, hay que… hay que
asegurarse de que,— cómo yo, la crítica que estoy haciendo o hasta el llamado de atención, ¡hay donde quiera! ¿No? Las opiniones, las críticas, un restaurante, hotel, ¡las hay!— Pero cuando yo estoy haciendo una crítica, quiero que se considere como justamente eso, crítica. Y, en todo caso, quiero, procuro que sean constructivas, como siempre digo. O sea, si voy a hacer una observación o una crítica,— bueno, quiero que sean, cuando las hago, ¡que sean benéficas, constructivas! Que no derriben la dignidad de nadie. Pero a veces… la gente de todas formas se puede ofender, y en ese sentido sabiendo eso leíste que yo soy así si me ofendo fácil hay que reconocer sus flaquezas viendo eso me siento amo la mayoría de las veces y busco la forma de disculparme de alguna forma con las personas,— sin aguadar mi crítica. Si ya la hice la sostengo, por algo lo dije. A algo te llevo esa reacción, ¿no? Si me permite la otra persona explicarme, pues lo hago brevemente, o le escribo algo.
“No era mi intención ofenderte, tal vez fui demasiado esto, demasiado lo otro“
Por favor, te suplico me puedas disculpar. La próxima vez, usted proceda como guste, ¿no?
Ha. ¡Salen ganando ellos! Yo soy el que se humilló, ¿y por qué me humillo?— Ya dije, no estoy aguadando lo que dije, lo que dije lo dije y ya, repito. Porque la gente cuando lo nota, dice: “No, pues estabas en tu razón, no se preocupe”, Okay, gracias. Olvídelo por favor, no se preocupe por nada de lo que yo mencioné. Es más, no va a saber otra vez sobre esto de mi. Ya quiero olvidarme de esto, porque ¡no me deja dormir!— Bueno, normalmente la gente o no dice nada porque si le afectó o simplemente dice que… que no hay nada que disculpar. Y ya, ellos se evitan de hacer lo que evidentemente yo llamé la atención, porque evidentemente me
molestó,— y sana paz.
¿El punto cuál es? Cómo se siente uno, ya te vuelvo a sacar,— Lo mismo si te sientes mal por tu tráfico. ¡Y te sorprendes de ti misma! ‘Ay, que culera, que mal me vi‘, y digo culero, culera, porque estoy honrando, “Ay, si, qué honra“, — estoy honrando a mis primos que tengo, Rodríguez, ese es su lema de ellos.
“No seas culero, primo, ¡nunca!“
Al costo, esa si vale, vale mucho.
“¡Nunca! Nunca culero, primo, ¡nunca!”, se un buenazo, ¡HAZLO! ¡HAZLO! DÁSELO EL TACO, ¡AUNQUE TE LO SAQUES DE LA BOCA!— ¡dáselo! Para que no diga nunca culero, ¡nunca que digan eso de uno!
Fíjate, abuelita Cuquita sabía eso de los Rodriguez, digo, en ese paréntesis, y decía, ¡no le gustaba esa idea! Rodríguez Rodríguez. Entonces, pues tenía tus razones, y rechinaba los dientes, decía: “Tú no seas echante”, ¿sabes qué es eso? Un termino coloquial de la abuelita, “echante”, es presumido. Que te eches cosas que lentes y no tienes, ¡no te hagas el importante! ¿Si? Pero más que ellos se hacían los importantes, a la abuelita no le gustaba eso,— pero yo entendía: ¡Culero, no! Pues es lo que no quiero, que vean que soy culero.
IMSS no me dejen el cagadero aquí
Es decir, ¡yo aguanto! Yo aguanto, puedo aguantar mucho de la gente, sus asperezas, sus malos tratos,— pero en algún momento van a saber mi efecto, mi reacción. Cuando llegan a conocerme… tratarán de evitar eso, de buena gana. Pero, también lo que saben de mí es que… ¡no soy culero! Que si alguna vez lo dije, ¡me sentí mal! Pedí disculpas, y, no soy mala onda, más bien ellos, que agarren la onda, o sea, ¿por qué vas a escupir en mi carro? ¡No te pases! O sea, el culero es otro, ¿no? Si, o sea, no, te pasas,— tampoco me vas a escupir en la cara, hay un límite para esos tratos, no esperes que siempre te limpie tu cagadero, pues tampoco. O sea, también la gente pues, ¡debe agarrar la onda! Y ver si también tiene que cambiar su trato grosero que tiene. Y si no lo hace… ‘no vuelvas a invitarme’.
“Ay, lo siento, ay, es que fue sin querer, no me di cuenta“, eso me dijeron aquel dia: “es que a veces dejamos la basura, lo hago sin querer, se me olvida“, Ah, pues ahora ya sabes, ya tratamos el asunto. No quiero caerte gordo, disculpa si te ofendí. Pero ahora ya lo sabes, ¿no?
Ya sabes que yo aguanto, pero ya vi como eres. Si vas a tratar conmigo, tienes que tener cuidado, no me gusta tomar de la misma botella.
O sea, si wey, ¡pero no te pases! No seas culero.
Me haces reír, hombre. Que de veras te estás divirtiendo. Hasta me haces reír. Bueno, pues ojalá se entienda el punto, ¿no? Esos dichos, como les llamo yo, ‘coloquiales’, ¡están peligrosos!— También sólo se entienden en cierto medio. Cómo te digo, es de barrio, ¡esto es de barrio! Hay que entenderlo. Bueno, ha. Un barrio muy mexicano, por cierto.
Pues ahí lo tienes.
Te sientes mal, está bien que te disculpes, pero también la gente cuando lo hagas, ya fue indirecta tu observación y vió que tal vez tenías razón. No, en realidad lo que buscas tú, es que te disculpen por ser tan fijado, tan delicado con la limpieza, pues, lo que sea que les… es que no todos piensan como uno, ¿no? — O sea, por ejemplo yo la opinión que tengo de la limpieza es mi opinión, muy mía y no puedo esperar que tengan esa misma regla, del mismo nivel, los demás.
“Pues es que a veces“
“Disculpe si yo lo he hecho “
“No me he dado cuenta”
No, no se preocupe. Pero qué bueno, ¿no? Para yo ahora tener cuidado. Entonces, ¡se aprende de ese proceso! Tanto tú como las otras personas van a tener más cuidado. La próxima ya verás, tú vas a ser la primera a la que le pasen nopales, — La próxima, como te digo, ya no me inviten. Si les caigo gordo como dicen, ¿no?
Hasta que estén listos ustedes, ¿no? Porque les cae de peso mi compañía. Cuando
estén listos, avísenme.
¡Es un arte! Es un arte todo esto de las relaciones, y no se importa de quien se trate, puede ser entre amigos, conocidos, compañeros.