Así como le hacen los toreros los que torean los toros con las capas…
Se doblan su cuerpo para que no lo alcance la cornada.
¡Así le hice yo! Es increíble. Casi me atropellan. Cuando te dan el paso tú cruzas, ellos son los que no se fijan o no quieren bajar la marcha, no les gusta que uno pase o quiera pasar. Pues eso está mal, esa cultura, malísima. Yo no hago eso con la gente cuando les doy el paso. En fin.
Sí, la gente cada vez más…
Como siempre he dicho: más intolerable, más impaciente. Yo entiendo que si llevas prisa, yo entiendo, o sea, yo he sido… En diversas ciudades. Y no… Nunca fui así, impaciente con nadie, siempre les di el paso, aunque llevara prisa. Lo que yo no entiendo… La gente QUÉ le pasa. Y pues ni modo, no es más que un reflejo de: La gente es muy… Mal… Mal educada. Mal educada. Una muy mala, pésima educación. Tengo cinco estrellas, si hubiera diez tuviera las diez. ¡Cinco estrellas! Nada de 3.4, 4.8, de cinco tengo las cinco estrellas. ¿Por qué las tengo? No me las dio Uber, me las dio la gente, el usuario, el pasaje, me las dio por limpieza, conducción, trato, por todo lo que vió de mi.
Y para cuando yo agarro uber…
Ah ¡Como está difícil! Yo soy muy exigente. Es que si te voy a dar cinco estrellas… ¡Tienes que superarme a mí, AMIGO! ¡MIS EXPECTATIVAS SON MÁS ALTAS! —Es lo que yo le digo en silencio al de Uber. Debe superarme. Carros todos mugrosos, apestosos, ¿cómo quiere que yo califique así? Entro y a penas me saluda, no trae cambio para… Ay, es que no.
Así está bien no se preocupe.
—“¡AY QUE PENA!”, — Usted olvídese, sin problema, vaya. ¿Qué pasa? No pasa nada. Nada pasa. Dios. Que no se pudiera hacer una excepción nunca.
Entonces digo todo eso: Tu calidad de trabajo.
Un auto de esos en México es considerado de alta gama, Así lo titulan en… Pues en todas partes, empezando con las agencias que lo venden, ¿no? Toyota. Entonces alta gama de pues imagínate ese coche trae 120 caballos de fuerza una maravilla cilindros lo mejor que tiene coyotav para traerlo de uber está de locos o aquí vale más de medio millón de pesos. Yo sólo he visto un solo Camry que está de uber y eso en el último año o sea que es algo nuevo, ¿Por qué? Porque la inversión es demasiada y México es mayormente para la gente pobre como yo, que no puede acceder a un carro así y para un negocio así. — ¿A qué voy? A que yo sé lo que es traer un carro así estar de Uber y no por eso voy a ser un maleducado en la calle, “¡QUÍTENSE WEYES! ¿QUÉ NO VES LO QUE TRAIGO? LO QUE SOY”.
GANDAYA.
Todo bien acá, muy… No, o sea, no. Al contrario, estás para servir cuando estás en un trabajo así. Entonces, en suma: Ahí está un reflejo de la sociedad. No pueden decir que no, que no, que esto, que lo otro. La gente en la calle caminado tiene preferencia, siempre y cuando haga lo debido también, que atravieses, que cruces por donde debes. Y aplica yo creo que a todo. Ahorita vi a un hombre y me gustaría investigar más sobre ese caso. Se apellida Rodríguez, ahí está, lo entrevistaron en CNN. Rodríguez, Hugo Rodríguez, algo así. Lo que hace él es reunir despensas donadas, fruta, todo lo que la gente quiera donar. En buen estado, desde luego. No como en México que donan frijoles podridos, o sea, ¡De por sí son frijoles! Y yo un gorgojo. ¿Has visto esas semillas atacadas por esa plaga? Son una especie de piojos. Es una especie de piojo, es una plaga, se va donde está almacenada… pues cualquier semilla, en este caso estamos hablando del frijol; y lo perfora, perfora el granito, la semilla, como si trajera un taladro, entra al núcleo y se va comiendo todo desde adentro. Y a veces, hay hasta dos o tres animales en cada semillita; eso multiplícalo por un saco de veinte libras… tú abres eso y hasta sale polvo, o sea, se pulveriza la semilla, o sea, la daña, y ya no te puedes comer eso porque para empezar están adentro, viven en el interior mientras lo consumen y se vuelve vano. La semilla se vuelve vana, ¿Qué te vas a comer? La pura cáscara, el puro pellejo. Eso es lo que donan algunos, hasta el gobierno ha hecho eso. Lo mismo pasa con el arroz.
—“Vamos a donar esto, aquello”, — ¡Pero donen cosas buenas! No donen frijoles con gorgojo. Ya tienen años almacenado, ya son semillas viejas, ya no las quieren, de todas formas, ya se pudrió.
Si yo voy a regalar un par de zapatos…
A alguien les pueden servir. Una boleadita, en su cajita, en la puerta, para que se los lleve alguien que los necesite. No los voy a tirar, y si los tirara alguien los va a recoger.
Entonces lo que digo es: “POR QUÉ NO SE LOS DAS A FULANO, SUTANO”, — Ahí te va mi punto de vista: Si vas a regalar algo, mi principio es: ¿Por qué lo vas a regalar? ¿Ya no te gusta? ¿Ya no te sirve? ¿Por qué lo quieres donar? ¿Porque ya no te gusta? ¿Ya no te sirve? ¿Lo quieres donar? Si yo lo hubiera querido donar, lo hubiera donado a los tres, cuatro meses de uso. Si yo los quisiera donar los donaba ahorita, porque sé que están en mejor estado. Pero como no los quería donar… Entonces me quedan dos motivos: porque ya no me sirven, ya no los quiero, — Si me servían todavía, tal vez cuatro meses más. Entonces no es por eso. Más bien es porque ya no los quiero. Entonces, si los voy a donar porque ya no los quiero, ¡Me va a costar nada regalarlos! Como ya no los quiero, me da igual, los puedo tirar, los puedo donar.
Pues cuando tú das algo así…
¿Pues qué? Que… Digo, ¿qué valor tendría para ti lo que estás donando? Ninguno. Lo consideras como desecho. Jesús lo dijo una vez: “Tú donas lo que ya te sobra”, — les dijo allá a los que daban su donativo en el templo, “Ya no lo quieren, ¿Qué gran acción es esa?”.
Exacto. Es decir, ¡Debes realmente sentir que tiene un valor! Si lo tiene para ti, lo va a tener para quien lo haces. Entonces, mi principio es ese, yo digo: Mira, no se los puedo dar, ofrecer a fulano, sutano, porque también hay un principio que yo aplico. La gente a veces yo no sé, no puedo saber si se ofende porque yo se lo quiero dar, se ofende porque dice: “Tú no lo quieres, es basura para ti”, — ¡Yo entiendo! A veces es cierto, pero a veces no. Entonces, lo que yo hago para evitar eso es preguntar, indagar, investigar. Primero les digo que, si los quieren aceptar, están en tal situación, tal estado, aunque están bien, están usados. Si no los quieren aceptar, están destinados a hacer esa donación.
No los encasillo, —“te quiero dar estos para ti”, — No, no. Primero pregunto si no se ofenden y los quieren aceptar. Si dicen: “No hay problema”, — Okay. O sea, nunca hay que asumir que toda la gente quiere aceptar lo que tengas que dar, aunque sea usado y que hasta debe darte las gracias.